PROXIMAS PRUEBAS (o intenciones)

Baja forma


Estamos ya en plena pelea. La semana pasada al final, ha sido de puesta en contacto otra vez con el ejercicio. Al final han sido 18 días de parón, salvo una clase de spinning en medio. Después de mucho tiempo, he tenido agujetas. Pocas, pero he tenido.

El jueves salí a correr por primera vez desde MaraSevilla. Hice 14,5 kilómetros, sin mirar ni una sola vez el pulsómetro... bueno si lo miré pero sólo para saber la hora, ya que a las 8 en punto tenía que estar recogiendo a Alba. Pulsaciones altas y ritmo bajo...haciendo base.

El viernes fuimos toda la family a Decathlon, para acabar de comprar las cosas que me hacían falta para poner la bici en condiciones para poder empezar a andar con ella. Alba aprovechó también el tiempo que estuvimos allí. Más de media hora, sin exagerar, saltando en la cama elástica de muestra que tienen expuesta para la venta.

El sábado piscina. Buff..la última vez que había nadado en serio fue el 24 de enero. Luego entre unas cosas y otras no había vuelto a nadar más de 1000 metros. Así que el sábado, cada largo se me hizo eterno. Además, ahora no está libre la calle de “expertos” por la que solía nadar, así que me toca ir esquivando a nadadores de todas las características. Hice un entrenamiento metiendo metros. Con algún sprint pero sufriendo mucho.

El domingo por la mañana, vuelta a la piscina. Más o menos lo mismo que el sábado pero en lugar de hacer un “calentamiento” como el del día anterior, de 1000 metros, lo hice de 1500. Todo seguido, como el pasodoble. Luego cuatro larguitos a sprint. A ver si recupero el tono poco a poco, porque en enero estaba muy bien. Sin prisa.

Y por la tarde, mientras en casa Morfeo había vencido a las chicas de la casa, salí a correr con intención de tener buenas sensaciones, pero enseguida vi que no iba a ser así. Durante todo el rato las pulsaciones estuvieron por encima de 160 y eso que el ritmo no era rápido, ni mucho menos. Pero es lo que tiene esto de correr, que es muy desagradecido y enseguida pierdes la forma. Pero bueno, “no problem”, todo llegará otra vez. Al final otros 15 kilómetros, con lo que en dos días que he salido a correr, he hecho casi 30. No está mal.

Y desde hoy, empieza el entrenamiento específico para MaraBilbao, ya que “sólo” faltan 12 semanas. Número mágico en los planes de entrenamiento, porque aunque los hay más largos, la mayoría son de 12 semanas, tres meses.

La noticia de la semana es que alguien que siempre ha dicho que no iba correr, está empezando a plantearse que igual se atreve algún día a salir a trotar. De momento no las tiene todas consigo, pero creo que poco a poco se va a ir convenciendo de que puede hacerlo, como todo lo que se propone. Seguro.

Vuelta a empezar


Han pasado ya 17 días desde que corrí el Maratón de Sevilla. Desde entonces no he dado ni un paso corriendo. Creo que ya está bien de descanso. En el Blog de Dragón, hay una entrada que trata concretamente de eso, del descanso tras el maratón. Yo, sin haberlo leído hasta ahora, he seguido casi a pies juntillas sus indicaciones, y es que creo que más o menos son cosas lógicas.

En la misma entrada, indica que hay que empezar a preparar un maratón partiendo de nuestra mejor marca en 10.000, y lo mismo, sin haberlo leído antes yo ya estoy inscrito en los 10 Kms de Laredo con intención de mejorar mi tiempo.
Es un Blog muy interesante, y a partir de ahora, voy a colocarlo por aquí para que esté siempre accesible.

Como decía, creo que ya se acabó el descanso y hoy mismo saldré a correr. La intención es rodar, sin más. Evaluar mi estado de forma tras el maratón y tras tantos días en el dique seco.
Tras comprobar cómo estoy, tocará planear el resto de los entrenamientos hasta Laredo, intentando hacer bastantes cuestas, técnica de carrera, abdominales, gomas... recuperar fuerza en definitiva. Esto me llevará unas tres o cuatro semanas, pasado incluso Laredo.
Luego empezaré a entrenar más específicamente el Maratón de Bilbao, que será el 30 de mayo. Intentaré hacer algún día de series a la semana para intentar coger un poco de velocidad y no sólo como en la preparación de Sevilla, dónde no hice ni una sola serie, sino que me dediqué únicamente a rodar alternando los ritmos, a veces a un ritmo un poco más rápido que lo que iba a ser el ritmo objetivo y otros días un poco más lento. A veces en progresivo, pero series... ni una.

Y el caso es que me salió bien. Pero para este maratón voy a cambiarlo. Para Sevilla, los ritmos los tenía muy machacados de antes incluso de la preparación específica, ya que ese mismo plan lo había seguido para el Maratón Nocturno, en octubre. Ahora es distinto, ya que quiero empezar a dominar un ritmo algo más rápido, entre 4:30 y 4:45. Por eso los rodajes los intentaré hacer salvo el calentamiento, más rápido que ese 4:45.

Todo eso lo complementaré con la sesión semanal de spinning y con dos días, sábado y domingo, de natación. Intentaré, además, sacar algo de tiempo para estrenar la bici, y darle un poco de uso antes del verano, cuando quiero estrenarme en el triatlón.
Bueno, se acabó la paz. Volvemos al asfalto.

Más vale prevenir que lamentar


Más vale prevenir que lamentar. Sabio refrán que desde muy pequeñito oía decir a mi abuela. Y es que ella siempre fue muy miedosa, sobre todo cuando se trataba de sus nietos, y daba igual de qué se tratase, pero siempre veía el “peligro” en cualquier cosa que hiciésemos, como por ejemplo tumbarnos directamente en la hierba, en pleno agosto y decirnos que tuviésemos cuidado, que nos íbamos a enfriar, o cuando me veía volver de correr y me decía que a ver dónde había estado, que estaba sudando y que iba a coger una pulmonía.

Pues algo así ha pasado este fin de semana. Nos han puesto en alerta roja y han suspendido todas las actividades que se iban a celebrar al aire libre, incluidas las carreras, desde las 15:00 horas del sábado hasta las 15:00 del domingo. Y no me parece mal. Creo que gracias a esa previsión, nos hemos evitado desgracias como las que han pasado en Francia, dónde la cifra de muertos está por encima de los 40.

Aún así, creo que han pecado por exceso. 24 horas ha sido un margen de tiempo muy grande, teniendo en cuenta, además, que al final por aquí no ha sido tan grave como la ciclogénesis que sufrimos hace justo un año, cuando vi colgadores de ropa arrancados de la fachada. El sábado hizo viento, pero al menos en Bilbao, fue soportable.

El domingo a la mañana amaneció un día espléndido, primaveral, con una temperatura envidiable, el cielo despejado y ni una gota de aire.

Y aunque Cynthia, que así le han llamado a esta “tormenta perfecta”, ha sido más suave de lo esperado, a mí personalmente me ha afectado más que la del año pasado. Y podía haber sido peor. En el avance de la caravana, el viento hizo que reventara una cremallera, quedando todo el lateral al descubierto, pero gracias a la maña de Patricia con la aguja y el hilo, el problema ha quedado en un sustillo. Otros compañeros del camping no han tenido tanta suerte, y el viento se ha llevado, literalmente, su avance.